Salud y veterinario

Cuidado del pelaje de perros y gatos en casa: una rutina sencilla para empezar

Una rutina sencilla para empezar con el cuidado del pelaje de perros y gatos en casa: cepillado, uñas, orejas y patas para mascotas urbanas, con sesiones cortas, hábitos tranquilos y señales claras de cuándo llamar al veterinario.

Pethood team
The Pethood Journal
2 oct 2026
Cuidado del pelaje de perros y gatos en casa: una rutina sencilla para empezar

Entras de un paseo con lluvia y las patas de tu perro han dejado un rastro de barro por todo el pasillo. O te pones un jersey oscuro y descubres, una vez más, una fina capa de pelo de gato. Es un momento pequeño y cotidiano, y muchos dueños se preguntan en silencio: ¿se supone que debería estar haciendo algo al respecto?

La respuesta tranquilizadora es que el cuidado del pelaje de perros y gatos en casa no necesita una peluquería, aparatos caros ni habilidades especiales. Solo requiere unos minutos de calma y una rutina clara.

Esta guía te acompaña paso a paso en una rutina sencilla para empezar, pensada para dueños de mascotas que viven en la ciudad: desde cómo cepillar a un perro hasta cómo limpiar las orejas de tu mascota de forma segura, con una nota sobre cuándo consultar al veterinario.

Por qué es mejor el cuidado breve y regular que una gran sesión ocasional

Conoces la escena. Está lloviznando, acabas de pasear por el paseo marítimo del Sava o de dar una vuelta por Maksimir, y tu perro entra trotando con unas patas que parecen galletas bañadas en chocolate. Mientras tanto, el gato ha dejado una fina capa de pelo en el sofá. Otra vez. Entonces, ¿por dónde empezar?

Empieza poco a poco. Cinco minutos tranquilos, varias veces por semana, valen más que una agotadora sesión de domingo. Tu mascota aprende que el contacto es predecible y seguro. Y tú te das cuenta de los cambios a tiempo, como un bulto nuevo, una zona con descamación o una uña que se ha alargado demasiado.

Professional illustration showing Pet grooming kit

Ese es el verdadero secreto del cuidado del pelaje de perros y gatos en casa. Se trata sobre todo de pequeños hábitos, no de herramientas sofisticadas. Repasaremos cuatro áreas: cepillado, uñas, orejas y patas, además de cuándo llamar al veterinario. Los gatos y los perros son distintos, así que cada sección señala las diferencias. Toma todo esto como una orientación general, no como un sustituto del consejo profesional.

Empecemos por la tarea con la que la mayoría de las mascotas se encuentran primero: el cepillo.

Lo básico del cepillado: elegir el cepillo según el tipo de pelo

La herramienta adecuada facilita el trabajo. La equivocada hace que tu mascota lo odie.

  • Pelo corto: un cepillo de goma o un cepillo de cerdas suaves.
  • Pelo de doble capa: un rastrillo para el subpelo y un cepillo de carda.
  • Pelo largo: un cepillo de púas y un peine metálico de dientes anchos.
  • Pelo rizado: un cepillo de carda y un peine que llegue hasta la piel.

Ahora, la rutina para cepillar a un perro. Deja que tu mascota huela primero el cepillo. Luego empieza por los hombros, donde la mayoría de los animales se sienten más seguros. Cepilla en el sentido del crecimiento del pelo, nunca a contrapelo, y termina con una golosina para que todo acabe con buen sabor de boca.

Los gatos requieren otro enfoque. Mantén las sesiones cortas, incluso de dos o tres minutos, y usa pasadas largas y suaves que parezcan caricias. Para antes de que tu gato se irrite (una cola que se agita o unas orejas aplastadas significan que ya llegas tarde). Ve con cuidado en la barriga y las axilas. Son zonas sensibles, y una sola pasada equivocada puede deshacer semanas de confianza.

Professional illustration showing Grooming brushes

Los perros se hacen nudos, y los nudos requieren paciencia. Sujeta el pelo por la base para no tirar de la piel y deshaz el enredo desde las puntas hacia dentro, poco a poco. Un peine o tus dedos funcionan mejor que la fuerza. No tires con fuerza y nunca cortes un nudo cerca de la piel. Es fácil herir a un perro que se mueve, así que pide a un peluquero que se encargue de los más pegados a la piel.

Las épocas de mucha muda, normalmente primavera y otoño, exigen cepillar con más frecuencia. Las sesiones diarias no son excesivas. En un piso, cepilla sobre una toalla vieja o saca la tarea al exterior, para que el pelo no acabe en tu sofá.

¿Y el baño? Varía mucho según el tipo de pelo, la piel y el estilo de vida. Pregunta a tu veterinario qué rutina conviene a tu mascota.

Una vez controlado el pelaje, lo siguiente que conviene vigilar es la parte de tu mascota que toca el suelo: las uñas.

Cortar las uñas sin dramas

Las uñas largas no son solo una cuestión estética. Cambian la forma en que tu mascota se apoya y camina, hacen resbaladizos los suelos lisos y se enganchan en alfombras, mantas y pelo. Si se dejan, pueden curvarse hacia la almohadilla. Por eso, unos minutos cada pocas semanas importan más de lo que piensas.

Antes de empezar a cortar las uñas de tu gato en casa, o las de tu perro, reúne tu equipo:

  • Cortaúñas o lima eléctrica para mascotas (nunca cortaúñas para humanos)
  • Una lámpara potente o buena luz natural
  • Golosinas pequeñas y sabrosas
  • Un momento tranquilo, idealmente después de un paseo o de una comida

No te precipites con el primer corte. Dedica varios días a ganarte su confianza. El primer día, solo toca las patas. El segundo, manipula suavemente cada dedo. Luego muestra la herramienta y deja que tu mascota la huela, y recompénsala. Por último, corta una sola uña y para en un buen momento. Golosinas en cada paso.

Gatos: Sujeta la pata con suavidad y presiona la almohadilla para que salga la garra. Corta solo la punta afilada y translúcida. Nada más.

Perros: Corta cantidades minúsculas cada vez. En las uñas claras verás la parte rosada interior (la pulpa), así que mantente a unos milímetros de ella. Las uñas oscuras son más complicadas porque no se ve (y ahí es donde ocurren la mayoría de los accidentes). Ve despacio y corta en láminas finas.

¿No te sientes segura o seguro? Para. Una mascota estresada, o un tú estresado, es una señal para intentarlo otro día. Y no hay vergüenza en pedirle a tu veterinario o a un peluquero profesional que te enseñe la técnica en persona. Una demostración rápida puede ahorrarte semanas de dudas.

Si una uña sangra y no para pronto, llama a tu veterinario.

Con el pelaje y las uñas cubiertos, hay dos zonas más que merecen un vistazo rápido cada semana: las orejas y las patas.

Orejas y patas: revisiones semanales rápidas

Una vez por semana, dedica dos minutos a mirar las orejas de tu mascota. Primero mira y luego huele. Unas orejas sanas suelen ser de un rosa pálido por dentro, con poca cera y apenas olor. Fíjate en el color, el olor, la cera y si tu mascota sacude la cabeza o se rasca más una oreja que la otra.

Cuando se trata de limpiar las orejas de tu mascota de forma segura, menos es más. Limpia solo lo que puedes ver. Pasa un paño suave o una gasa por la parte externa visible y nunca introduzcas nada en el conducto auditivo. No es lugar para bastoncillos de algodón ni para los dedos. Si estás pensando en usar una solución limpiadora, o algo te parece raro, consúltalo primero con tu veterinario. Te dirá qué le conviene a tu perro o a tu gato.

Pasemos al cuidado de las patas de los perros en la ciudad. Los paseos urbanos son duros para las patas. Los pavimentos calientes, la gravilla, las condiciones invernales y los senderos embarrados de los parques dejan su huella. Revisa entre los dedos y por las almohadillas por si hay piedrecitas, grietas o irritación.

Después de un paseo, enjuaga o limpia las patas. Hazlo siempre en invierno y tras cualquier tramo embarrado por el parque. Sécalas bien, sobre todo entre los dedos. Si quieres arreglar el pelo entre las almohadillas, hazlo solo si tu mascota está tranquila y cómoda con ello. Si no, pídeselo a un peluquero o a tu veterinario.

Aquí tienes una lista de comprobación rápida para tener a mano:

  • Normal: orejas de un rosa pálido, poca cera, sin olor fuerte, almohadillas lisas, piel limpia entre los dedos
  • Anotar: un olor nuevo, cera más oscura o abundante, enrojecimiento, sacudidas de cabeza, rascado, lamido o cojera
  • Fotografiar: cualquier cosa inusual, desde varios ángulos y con buena luz, para que tu veterinario pueda ver su aspecto y desde cuándo ocurre

Saber qué hacer es la mitad del trabajo; la otra mitad es lograr que se mantenga, y eso depende de cómo estructures la rutina.

Cómo crear una rutina tranquila que tu mascota acepte de verdad

La constancia gana a la intensidad. Una rutina tranquila no tiene por qué comerse tus tardes. Aquí tienes un ritmo semanal sencillo para el cuidado del pelaje de perros y gatos en casa que funciona con la mayoría de los perros y gatos:

  • Varias veces por semana: cepilla durante cinco minutos
  • Después de cada paseo: limpia las patas (sobre todo en invierno, cuando las calles de Zagreb están llenas de sal)
  • Una vez por semana: echa un vistazo rápido dentro de las orejas
  • Cada dos semanas: revisa las uñas y córtalas solo si hace falta

Ahora, lo que más importa. Haz que cada sesión sea agradable. Elige un lugar tranquilo, ten las golosinas a mano y sé breve. Dos minutos de cepillado tranquilo valen más que diez minutos de forcejeo. Y para antes de que tu mascota se altere, no después. Así la rutina siempre termina con una victoria.

Los cachorros y los gatitos necesitan presentaciones más lentas. Deja que huelan primero el cepillo. Luego toca una pata. Luego recompensa. Las mascotas mayores y las ansiosas merecen el mismo ritmo paciente, solo que con sesiones aún más cortas.

Por último, guarda un pequeño kit de cuidado en un solo lugar (una cesta junto a la puerta funciona bien). Cuando todo está al alcance, la rutina se convierte en hábito. Sin buscar el cepillo. Sin excusas.

Aun así, hasta la mejor rutina tiene sus límites, así que conviene saber cuándo un problema supera lo que puedes resolver en casa.

Cuándo llamar al veterinario

El cuidado en casa es excelente para detectar a tiempo pequeños cambios. Pero algunas cosas necesitan la mirada de un profesional. Llama a tu veterinario si notas alguna de estas señales:

  • Rascado persistente de orejas o sacudidas de cabeza
  • Olor o secreción en las orejas, la piel o las patas
  • Cojera o lamido constante de las patas
  • Almohadillas agrietadas o doloridas
  • Una uña que parece partida o dolorosa
  • Enrojecimiento de la piel
  • Bultos o zonas con pérdida de pelo
  • Nudos abundantes cerca de la piel

Esto es una orientación general, no un sustituto del consejo veterinario. Tu veterinario es la única persona que puede decirte qué le pasa a tu mascota.

Y aquí tienes un hábito sencillo que vale la pena adoptar. En tu próxima visita de control, pide a tu veterinario o a un peluquero profesional que te enseñe la técnica del cepillado, el corte de uñas y la revisión de orejas. Diez minutos de demostración práctica valen más que cualquier guía, incluida esta.

Empieza poco a poco esta semana

Aquí tienes toda la rutina en cuatro líneas:

  • Cepilla para retirar el pelo suelto y detectar bultos.
  • Revisa las uñas por si están largas o agrietadas.
  • Echa un vistazo a las orejas por si hay enrojecimiento u olores raros.
  • Limpia las patas después de cada paseo.

No intentes hacerlo todo a la vez. Elige una esta semana y dedícale de tres a cinco minutos. Eso es todo. Tu perro o tu gato te dirá enseguida si va bien (un cuerpo relajado es luz verde).

Mantén las sesiones cortas, sigue dando golosinas y, si algo te genera dudas, pide cita para una visita de control y solicita una demostración práctica. Saldrás con más seguridad, y tu mascota estará más tranquila gracias a ello.

Y la próxima vez que estés en el sendero de Jarun o en Maksimir y te cruces con otro dueño, intercambiad consejos. Siempre hay alguien con un truco que no has probado.

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